Venezia solitaria.
Solo falta la pareja dándose un beso debajo de las farolas. La verdad es que llovía un montón aunque no se aprecie en la fotografia. Acabé muy calado ese dia, la gente me miraba protegida de la lluvia desde las arcadas de San Marco, yo pensaba: no sabeis lo que estoy disfrutando, jejeje. La 1D se portó de maravilla aguantando todo el chaparrón y el 17-40 se quedó bien limpito al dia siguiente :-).
Los diferentes elementos a distintas profundidades en la fotografía hicieron que la colocación del trípode fuese muy crítica, tan solo unos centímetros a izquiera o derecha, arriba o abajo y la composición cambiaba radicalmente. La luz, preciosa. Las farolas se acababan de encender y todavia estaban muy ténues lo que propició un buen equilibrio de luces.



