Y a última hora, cuando ya quedaban pocos minutos para que el sol se escondiera por la montaña, una garza real hizo acto de presencia. Se posó algo lejos. Al cabo de unos segundos una segunda real apareció en el horizonte viniendo de frente directamente hacia el hide. Momentos de tensión... se posó más cerca. Silencio total, miradita y sonrisa al socio y... que empiece el baile de espejos!!!.

Mañana a rematar faena y a despedirme del río, que aunque este verano ha aparecido tarde, ha aparecido, y de que manera!.