Tocar el RAW; el efecto nevera.
El RAW, el carrete personalizado. Antes según el carrete que escogieras tenías unos colores u otros, una saturación u otra, un contraste u otro…, el trabajo acababa en el momento que pulsábamos el obturador para hacer la foto, porque el carrete ya venía calibrado, solo había que escoger película según la toma que quisiéramos hacer.
El RAW nos brinda la maravillosa opción de escoger carrete después de hacer la foto y no antes, y no solo eso, sino que nos permite crear nuestro propio carrete personalizado, es decir…, ahora quien sepa tocar bien un RAW tendrá un Velvia, y quien no sepa se tendrá que conformar con un Kodak Gold. Se da por supuesto que el RAW que tenemos es bueno, y que la foto se ha sabido trabajar en la cámara antes, con un RAW malo no hay manera.
Una vez hecha la foto, pasan unos segundos hasta que la cámara la guarda en la tarjeta y yo aprieto el botón de previsualizado. Es entonces cuando veo una foto magníficamente contrastada, con unos colores muy bonitos, y vamos, tal como a mi me gusta, no tocaría nada de nada. Llego a casa, y la paso al ordenador, allí abro el raw, y no veo lo mismo que en la pantalla de la cámara…, claro, en la cámara tenía mis parámetros que la dejaban tal como a mi me gusta, y ahora en el RAW le he de devolver esos parámetros, eso no va a ser sencillo.
Para tocar el raw primero hay que crear ambiente, hay que estar mentalizados y disfrutar de lo que haremos. Para hacerlo deprisa o de mala gana, o visto como una obligación, mejor no hacerlo, no va a salir bien. Me levanto de la silla, y me dirijo a la ventana de mi habitación…, cierro la persiana, de manera que se queda todo a oscuras. Enciendo el flexo, y lo pongo de manera que no le de luz directa a la pantalla. Me pongo música (yo sin música no se trabajar) y empiezo con ello.
Ahora ya han pasado 20 minutos desde que abrí la pantalla (que calibré en su día). 20 minutos es el tiempo que necesita para obtener un buen rendimiento de contraste. Abro el Capture One y allí voy directo al balance de blancos…, ajusto los colores. Saturo un poquito, contrasto otro cachito, y si he medido mal, pues corrijo la exposición. (yo suelo subexponer 0.3 y luego lo subo en el raw). Esto que ahora he dicho tan rápido, no lo es tanto, puedo estar entretenido un buen rato hasta que doy con el contraste y los colores justos. Luego revelo y lo abro en el photoshop, allí básicamente arreglo lo que no he sabido hacer en el RAW…, por ejemplo oscurezco más las sombras, aclaro más los medios, y toco algún color en concreto (como el rojo que muchas veces no me convence).
Una vez acabado han podido pasar 20 minutos y en ese tiempo de estar mirando fijamente la misma foto la vista se ha aclimatado así que salgo de la habitación y voy a la nevera a picar algo. Luego vuelvo…, miro la pantalla (la foto a toda pantalla y sobre fondo negro, siempre) y veo que la había dejado un poco clara…, la oscurezco un poco. Vuelvo a la nevera…, pico algo, y de nuevo entro en la habitación…, la foto ahora la veo un poco oscura…, vuelvo a la nevera a comer…, regreso a la habitación…, y ahora veo que le falta contraste………, en fin, es el “efecto nevera”.
Lo que intento decir es que una foto tiene diversas interpretaciones, y todas ellas son válidas y personales. Cuando tocamos el RAW, la mayoría de veces intentamos llegar a eso que vimos, e incluso eso es subjetivo porque no todos vemos lo mismo ni de la misma manera. Así que yo considero que cuando tratamos el RAW interpretamos lo visto. Interpretar es la palabra, interpretar o ajustar el RAW…, incluso podríamos decir tocar, pero nunca retocar. La gente abusa de esta palabra, retocar.
No se si os esperabais aquí un tutorial de Photoshop, o de Capture One…, solo os diré que los programas son la herramienta, no el final. Uno debe saber como se usa el programa, otra cosa muy diferente es saber usarlo…, y señores, eso solo lo puede solucionar uno mismo, peleándose con sus fotos, haciendo y deshaciendo…
Un ejemplo (buscado express y un poquillo exagerado para que veáis lo que puede dar de sí) lo tenéis en la fotografía de arriba (si “clickeais” la vereis en grande). La fotografía la hice anteayer, después de estar estudiando un ratillo salí a relajarme un poco con las últimas luces. No me importaba demasiado lo que estaba fotografiando, solo quería practicar con el polarizador y el degradado neutro, así que paré a 40 segundos de casa, al lado de la vía del tren.
En la toma en bruto, sin ajustar ningún parámetro en RAW vemos que está muy poco contrastada (típico del RAW) y que le falta algo de color (típico también). Luego vemos que está algo subexpuesta (mi error) y que el balance de blancos está puesto en luz de día cuando debería estar en sombra (con el balance de blancos en sombra el filtro cálido ya no se usa casi hoy en dia…). En el RAW se arregló todo lo comentado hasta ahora, y luego se abrió en photoshop. Yo personalmente (y se de alguien más también) odio los azules que te da la Canon 10D, así que en photoshop le cambié el tono, para ajustarlo más tal como me pareció verlo. Luego le saqué el magenta que aparecía en el cielo por la parte de la derecha, no se porque en el RAW no se veía casi, y en eso sí me fijé cuando hice la foto.
Últimos ajustes de contraste con efecto nevera incluido, y aquí tenéis el resultado…, en fin, tanta delicadeza en dejarlo todo perfecto para que luego en tu monitor no lo veas igual que yo por que no los tenemos calibrados igual, jejeje.



Paco Jáñez dijo
plas plas plas
muy bien Joan aunque una cosa te digo desde ya: eres joven y de momento tienes energias para "quemar" todas las calorias que ingieres con el efecto nevera pero dentro de poco, como el efecto nevera lo hagas con la asiduidad que nos cuentas y en cada foto va a hacer falta una grua para levantarte de la silla jajajaja
de todas maneras si que es cierto: con música, concentrado, a oscuras, interpretando la foto, reinterpretandola otra vez. Y también es cierto que para hacerlo deprisa y mal mejor no hacerlo ¿no?
19 Octubre 2005 | 10:14 AM